lunes, 15 de febrero de 2016

CONVERSA con CRISTINA ROS castellano/català



Cristina Ros es poliédrica y versátil: periodista, crítica de arte y comisaria de exposiciones, actualmente dirige el diario Ara Balears. Licenciada en Humanidades por la Universidad Abierta de Cataluña, dirigió Es Baluard Museo de Arte Moderno y Contemporáneo de Palma del 2008 al 2012. Ha ejercido el periodismo cultural sobre todo desde la prensa escrita, pero también en medios audiovisuales. Es autora de biografías de artistas y estudios de obra para catálogos de exposiciones y publicaciones diversas. Hablamos con ella de cultura y comunicación, de periodismo y educación.  


El término "periodismo cultural" puede tener una definición muy extensa, debido a la heterogeneidad del significado de la palabra "cultura". ¿Crees que podríamos decir que hay dos tipos de cultura: la cultura como arte y cultivo del espíritu, y la cultura como las señales de identidad e históricas de una sociedad y sus costumbres?


No concibo dos tipos de cultura, sino una sola cultura que en toda su amplitud incluye desde la expresión y / o el cultivo del espíritu como abastecimiento de la cultura individual hasta las diferentes manifestaciones de la identidad de un pueblo. Separarlas sería negar su interrelación y las vías que tienen de retroalimentarse. Parto del principio, para mí incuestionable, que toda cultura es local, se cultiva y crece en un lugar determinado y desde este se expande, se interrelaciona, hasta coger unas dimensiones más o menos universales, según la trascendencia que alcance. No es en ningún caso una visión restrictiva, sino una manera de mirar y pensar la cultura desde sus orígenes sociales y, dentro de este contexto social, también en la esfera particular.
Creo que el término "periodismo cultural" tiene una definición demasiado restrictiva. De hecho, en las redacciones, en las facultades y en el pensamiento de todo el mundo se tiene la cultura encerrada en una sección, dentro de una consejería o dentro unas políticas concretas. Es una cuestión práctica a corto plazo, para atender las expresiones que hemos definido como cultura: artes plásticas, literatura, artes escénicas, música, "cultura popular", etcétera. A la larga, creo que es en realidad una concepción muy poco práctica porque obstaculiza la contemplación de la cultura como una forma de mirar, de entender o de pensar el mundo en todas sus facetas.


Se dice que Edmund Burke, todo increpando la tribuna de la prensa, pronunció por primera vez, en la Cámara de los Comunes, la frase: "Ustedes son el cuarto poder". ¿No crees que este "poder" de la prensa, los medios de comunicación, podría ser utilizado para aportar riqueza cultural y educación para la ciudadanía?


Entiendo que esta es la función fundamental de los medios de comunicación: ofrecer los elementos necesarios (información, opinión, imágenes, memoria, análisis ...) para que la sociedad en general y cada persona individualmente pueda hacerse una idea de lo que pasa en el mundo , pueda interpretarlo, pueda formarse una opinión y, sobre todo, pueda adoptar una postura crítica ante lo que le importa (entendiendo por postura crítica la capacidad de posicionarse a partir de una opinión fundamentada en la información o en el conocimiento).
De lo que ya tengo más dudas es que actualmente la prensa mantenga el estatus del "cuarto poder" que tradicionalmente se le había asignado. Es una época muy compleja en este sentido. Seguramente, las redes sociales han tomado este lugar en el ranking de "poderes" (de los que también deberíamos cuestionar los tres primeros lugares). Las redes sociales tienen una capacidad inmensa de difundir información, generar opinión y de movilización. Y eso, en sí mismo, no es ni positivo ni negativo, sino un hecho, preocupa en el sentido de la falta de criterios y el cruce o la confluencia de informaciones contrarias y contradictorias, que van desde las verdaderas a las falsas con todos los grises intermedios. De ahí creo que, más allá de la posición que ocupe la prensa como "poder", los medios tenemos la responsabilidad de continuar con nuestra labor de informar, contribuir a formar opinión, ofrecer elementos para el análisis, refrescarse la memoria, dar datos que fundamenten las informaciones y, ahora también, estar muy atentos a las redes sociales para que, separando el grano de la paja, sean unas fuentes inmensas para conocer y poder dar a conocer las distintas realidades.



La cultura en si misma no es un objetivo, debe ser un medio.




¿La vida "social" de las personas es cultura?


La vida social de las personas, en sí misma, no es cultura. El elemento social puede acercar o alejar de la cultura, depende de cómo se gestione. También depende lo que entendemos como "vida social". Hay numerosas experiencias que tienen lugar en sociedad y si son semilla y expresión de la cultura.
Ahora bien, por ejemplo, hay iniciativas, como la Nit de l´Art, en el que el elemento social es importantísimo y eso precisamente hace que podamos llegar a banalizarlo. Yo misma he cambiado de parecer con los años respecto a un evento como la Nit de l´Art. En principio, lo veía desde un punto muy crítico, fijándome sobre todo en este peligro de banalizar el enriquecimiento cultural que supone el contacto con las expresiones de los artistas. Ha pasado, y el mismo éxito de la Nit de l´Art lo ha convertido en un acto social de gran alcance. Aun ahora veo que actos como éste tienen un punto muy positivo, porque abren los espacios de arte a la ciudadanía, gracias a un evento de estas características mucha gente se da cuenta de que las obras y los espacios dedicados al arte no son sólo para una minoría.
Cabe recordar, asimismo, también, que forjar una cultura es también un hecho individual que nos aporta mucho. La cultura da herramientas. La cultura en sí misma no es un objetivo, debe ser un medio.

¿Piensas que en la prensa se da poca importancia a los artistas emergentes y las asociaciones que trabajan con la cultura y para la cultura?


Sí, creo que los medios de comunicación que queremos atender un espectro de la información amplio, debemos hacer una autocrítica seria en este sentido y pedirnos por qué ante una falta evidente de recursos económicos y humanos, priorizamos unos ámbitos de la información y dejamos otros. No es algo de la prensa en particular: la cultura ha salido tremendamente perjudicada de la crisis económica, que sufren desde las instituciones hasta las empresas y, entre ellas, muy especialmente los medios de comunicación. En todo caso, no me sirve como excusa, ni tampoco pretende ser una disculpa, es un hecho lamentable.
De todos modos, como hecho relativamente positivo, podemos observar como la falta de apoyo institucional y mediático, entre otros motivos, han hecho que los agentes culturales se movilicen y se organicen de una manera extraordinaria. Esta es una realidad que si, en vez de acostumbrarse a una actividad cultural que vive actualmente inmersa en una lamentable precariedad, sabemos aprovechar como semilla de una cultura más participativa, colectiva y vertebrada puede ser extraordinariamente provechosa. Todo esto aún está por ver y, de momento, lamento decir que soy bastante escéptica.




Según Iván Tubau, el periodismo cultural es "el modo de conocer y difundir los productos culturales de una sociedad a través de los medios masivos de comunicación". ¿Cómo nos lo definirías tú?


Como ya he dicho antes, insisto que, del mismo modo que pienso que la cultura debería o debe intervenir en todos los ámbitos de la vida, también creo que el periodismo, en todos los casos, es cultural. Ante la afirmación de Tubau, podemos pedir cuáles son los "productos culturales de una sociedad": ¿Es un producto cultural una novela y no lo es la manera que tenemos de tratar a las personas más desfavorecidas? ¿Son más productos culturales los platos de nuestra cocina que no nuestras políticas medioambientales? Podría seguir, pero en realidad lo que quisiera es que el término periodismo cultural y el propio concepto de cultura no fueran restrictivos, sino que como sociedad tuviéramos la madurez suficiente para pensarlo todo como y desde la cultura.

El periodismo y la gestión cultural tienen una responsabilidad inmensa en la educación de la sociedad para  la cual trabajamos. 


Has trabajado como periodista y como gestora. ¿Crees que tienen puntos en común, estas dos trabajos? ¿Y elementos divergentes? ¿Qué lugar ocuparía la educación, en ambos casos?


Diría que empecé como periodista, que es en realidad decir que empecé como observadora con especial interés por las manifestaciones culturales, sobre todo las artes visuales. Con el tiempo, se ha ido ensanchando el campo de mis intereses hasta tener una visión más global de la cultura.
El hecho de observar, explicar y hacerme una opinión durante muchos años de las manifestaciones culturales y también (y especialmente) de las políticas culturales pienso que me ayudó mucho a afrontar la tarea de gestora. El de la observación es el campo primero que hay que labrar durante mucho tiempo para poder sembrar después. Acaso uno de los grandes males que sufre la gestión de la cultura es que a menudo está en manos de personas que ni han observado, ni han dedicado el tiempo a formarse un criterio. Si ya te equivocas en la gestión después de pasar un largo aprendizaje previo, pensamos qué posibilidades tienen de errar quienes asumen esta responsabilidad desde la ignorancia más absoluta.

En cuanto a la educación, es como la cultura e inseparable de ésta. El periodismo y la gestión cultural tienen una responsabilidad inmensa en la educación de la sociedad para la que trabajamos.




De tu faceta como directora de museo, ¿destacarías algún proyecto concreto o acción que tuviera en cuenta, en especial, la vinculación entre educación y arte?

Aunque no la iniciara yo, sino Aina Bauzà como responsable de educación de Es Baluard un tiempo antes de que yo asumiera la dirección del museo, sí que hice todo lo posible para impulsarlo, darlo a conocer y reforzarlo. Me refiero al programa educativo "Cartografiem-nos", un proyecto que trabaja durante todo un curso con una escuela en el nivel de alumnos de 11-12 años, más o menos, y preferentemente de escuelas situadas en barrios con una fuerte presencia de inmigración. El equipo de Educación de Es Baluard provocaba en los alumnos la observación y el conocimiento del entorno de la escuela, su barrio, los alumnos entrevistan a las personas mayores y los recién llegados, recorren las calles, estudian el barrio y su historia y se forman una opinión. También se les dan ejemplos de cómo los artistas han interpretado o han dado su opinión sobre el propio entorno, desde la admiración o desde un posicionamiento crítico. Finalmente, los alumnos están preparados para decir también la suya y hacer un trabajo sobre el propio barrio, para mejorarlo, para aportar información o lo que decidan. Se han hecho trabajos fantásticos, como el de los alumnos de la escuela de La Soledad que decidieron hacer un proyecto para mejorar la plaza donde se encuentra la escuela. Hicieron una maqueta en una maleta y se la presentaron a la alcaldesa Aina Calvo. La plaza, que estaba realmente degradada, se rehabilitó teniendo en cuenta algunas de las aportaciones de los niños y niñas del "Cartografiem-nos". Es un proyecto que se debería hacer en todas las escuelas como vehículo de integración, de aprender a observar tu entorno y para posicionarte.


...creo que los museos han de trabajar para no perder su esencia…


Algunas personas ven los museos como lugares alejados de su realidad. ¿Qué crees que se puede hacer para acercar el mundo artístico a toda la población? ¿Pueden contribuir los medios? ¿De qué manera?

Creo que los museos han hecho muchos pasos en este sentido, sobre todo en la última década o década y media. De ser aquellos templos de la custodia del patrimonio artístico, lugares reverenciales y que parecían sólo para una minoría o para una élite, se han abierto mucho, se han dinamizado y, en buena medida han conseguido que el grueso de la sociedad les pierda el miedo. También creo que ha sido esencial el hecho de que hayan o estén interactuando con muchas de las capas de la sociedad, con programas destinados a las personas mayores, a las escuelas, a los enfermos mentales, los estudiosos del arte, los reclusos, al profesorado , etcétera. Asimismo, afortunadamente también, han abierto el abanico de sus intereses y han contribuido a la interacción de todos los lenguajes artísticos. Todo esto ha enriquecido la sociedad, sin duda. Claro que siempre existe el peligro de la banalización del arte, y en este sentido evitarlo y que no se llegue a unos límites que sean contraproducentes, pienso que es donde se tiene que trabajar ahora.
En estos momentos, creo que los museos tienen que trabajar para no perder su esencia, mientras que se han de aprovechar los numerosos canales, más colectivos que no individuales, que han surgido en los últimos años como vehiculadores de las manifestaciones artísticas. Y los medios de comunicación debemos ser o deberíamos ser para informar, para difundirlo, pero también y sobre todo para dar elementos que contribuyan a la reflexión y un debate que, como siempre, es del todo necesario.

------------------------------------------------------------------------------------------------------------

CONVERSA amb CRISTINA ROS en català




Cristina Ros és polièdrica i versàtil: periodista, crítica d'art i comissària d'exposicions, actualment dirigeix el diari Ara Balears. Llicenciada en Humanitats per la Universitat Oberta de Catalunya, va dirigir Es Baluard Museu d'Art Modern i Contemporani de Palma del 2008 al 2012. Ha exercit el periodisme cultural sobretot des de la premsa escrita, però també en mitjans audiovisuals. És autora de biografies d'artistes i estudis d'obra per a catàlegs d'exposicions i publicacions diverses. Parlam amb ella de cultura i comunicació, de periodisme i educació. Teixim el fil de la conversa i la descoberta acompanyades d'un pa amb oli casolà i una tassa de te. Aprenem de la seva experiència a cada glop.

El terme “periodisme cultural” pot tenir una definició molt extensa, a causa de l’heterogeneïtat del significat de la paraula “cultura”. Creus que podríem dir que hi ha dos tipus de cultura: la cultura com a art i cultiu de l’esperit, i la cultura com els senyals identitaris i històrics d’una societat i els seus costums…?


No concep dos tipus de cultura, sinó una sola cultura que en tota la seva amplitud inclou des de l’expressió i/o el cultiu de l’esperit com a forniment de la cultura individual fins a les diferents manifestacions de la identitat d’un poble. Separar-les seria negar la seva interrelació i les vies que tenen de retroalimentar-se. Partesc del principi, per mi inqüestionable, que tota cultura és local, es cultiva i creix en un lloc determinat  i des d’aquest s’expandeix, s’interrelaciona, fins agafar unes dimensions més o menys universals, segons la transcendència que assoleixi. No és en cap cas una visió restrictiva, sinó una manera de mirar i pensar la cultura des dels seus orígens socials i, dins aquest context social, també en l’esfera particular.

Crec que el terme “periodisme cultural” té una definició massa restrictiva. De fet, a les redaccions, a les facultats i en el pensament de tothom es té la cultura tancada dins una secció, dins una conselleria o dins unes polítiques concretes. És una qüestió pràctica a curt termini, per atendre les expressions que hem definit com a cultura: arts plàstiques, literatura, arts escèniques, música, “cultura popular”, etcètera. A la llarga, crec que és en realitat una concepció molt poc pràctica perquè obstaculitza la contemplació de la cultura com una forma de mirar, d’entendre o de pensar el món en totes les seves facetes.  

Es diu que Edmund Burke, tot increpant la tribuna de la premsa, va pronunciar per primera vegada, a la Cambra dels comuns, la frase: “ Vosaltres sou el quart poder”. No creus que aquest “poder” de la premsa, dels mitjans de comunicació, podria ser utilitzat per aportar riquesa cultural i educació per a la ciutadania?


Entenc que aquesta és la funció fonamental dels mitjans de comunicació: oferir els elements necessaris (informació, opinió, imatges, memòria, anàlisi...) perquè la societat en general i cada persona individualment pugui fer-se una idea del que passa al món, pugui interpretar-ho, pugui formar-se’n una opinió i, sobretot, pugui adoptar una postura crítica davant allò que li importa (entenent per postura crítica la capacitat de posicionar-se a partir d’una opinió fonamentada en la informació o en el coneixement).

Del que ja tinc més dubtes és que actualment la premsa mantingui l’estatus del “quart poder” que tradicionalment se li havia assignat. És una època molt complexa en aquest sentit. Segurament, les xarxes socials han agafat aquest lloc en el rànquing de “poders” (dels que també hauríem de qüestionar els tres primers llocs). Les xarxes socials tenen una capacitat immensa de difondre informació, de generar opinió i de mobilització. I això que, en si mateix, no és ni positiu ni negatiu, sinó un fet, preocupa en el sentit de la manca de criteris i el creuament o la confluència d’informacions contràries i contradictòries, que van des de les vertaderes a les falses amb tots els grisos intremitjos. D’aquí crec que, més enllà de la posició que ocupi la premsa com a “poder”, els mitjans tenim la responsabilitat de continuar amb la nostra tasca d’informar, contribuir a formar opinió, oferir elements per a l’anàlisi, refrescar la memòria, donar dades que fonamentin   les informacions i, ara també, estar molt atents a les xarxes socials perquè, separant el gra de la palla, són unes fonts immenses per conèixer i poder donar a conèixer les distintes realitats.


La cultura en si mateixa no és un objectiu, ha de ser un mitjà.
















La vida “social” de les persones és cultura?


La vida social de les persones, en si mateixa, no és cultura. L'element social pot acostar o allunyar de la cultura, depèn de com es gestioni. També depen el que entenem com a "vida social". Hi ha nombroses experiències que tenen lloc en societat i si són llavor i expressió de la cultura.

Ara bé, per exemple, hi ha iniciatives, com la Nit de l'Art, en què l'element social és importantíssim i això precisament fa que poguem arribar a banalitzar-lo. Jo mateixa he canviat de parer amb els anys respecte un esdeveniment com la Nit de l'Art. En principi, el veia des d'un punt molt crític, fixant-me sobretot en aquest perill de banalitzar l'enriquiment cultural que suposa el contacte amb les expressions dels artistes. Ha passat, i el mateix èxit de la Nit de l'Art l'ha convertit en un acte social de gran abast. Així i tot ara veig que actes com aquest tenen un punt molt positiu, perquè obren els espais d'art a la ciutadania, gràcies a un esdeveniment d'aquestes característiques molta gent se n'adona que les obres i els espais dedicats a l'art no són només per a una minoria.
Cal recordar,així mateix, també, que forjar una cultura és també un fet individual que ens aporta molt. La cultura dóna eines. La cultura en si mateixa no és un objectiu, ha de ser un mitjà. 

Penses que a la premsa es dóna poca importància als artistes emergents i  les associacions que treballen amb la cultura i per a la cultura?


Sí, crec que els mitjans de comunicació que volem atendre un espectre de la informació ampli, hem de fer una autocrítica seriosa en aquest sentit i demanar-nos per què, davant una manca evident de recursos econòmics i humans, prioritzam uns àmbits de la informació i en deixam d'altres. No és una cosa de la premsa en particular: la cultura ha sortit tremendament perjudicada de la crisi econòmica, que pateixen des de les institucions fins a les empreses i, entre aquestes, molt especialment els mitjans de comunicació. En tot cas, no em serveix com a excusa, ni tampoc pretén ser una disculpa, és un fet lamentable.

De tota manera, com a fet relativament positiu, podem observar com la manca de suport institucional i mediàtic, entre altres motius, han fet que els agents culturals es mobilitzin i s’organitzin d’una manera extraordinària. Aquesta és una realitat que si, en comptes d’avesar-nos a una activitat cultural que viu actualment immersa en una lamentable precarietat, sabem aprofitar com a llavor d’una cultura més participativa, col·lectiva i vertebrada pot ser extraordinàriament profitosa. Tot això encara està per veure i, de moment, lament dir que en som bastant escèptica.



Segons Iván Tubau, el periodisme cultural és “la manera de conèixer i difondre els productes culturals d’una societat a través dels mitjans massius de comunicació”. Com ens el definiries tu?


Com ja he dit abans, insistesc que, de la mateixa manera que pens que la cultura hauria o ha d’intervenir en tots els àmbits de la vida, també crec que el periodisme, en tots els casos, és cultural. Davant l’afirmació de Tubau, ens podem demanar quins són els “productes culturals d’una societat”: És un producte cultural una novel·la i no ho és la manera que tenim de tractar les persones més desafavorides? Són més productes culturals els plats de la nostra cuina que no les nostres polítiques mediambientals? Podria seguir, però en realitat el que voldria és que el terme periodisme cultural i el mateix concepte de cultura no fossin restrictius, sinó que com a societat tinguéssim la maduresa  suficient per pensar-ho tot com i des de la cultura.



El periodisme i la gestió cultural tenen una responsabilitat immensa en l’educació de la societat per a la qual treballen. 



Has treballat com a periodista i com a gestora. Creus que tenen punts en comú, aquestes dues feines? I elements divergents? Quin lloc ocuparia l’educació, en ambdós casos?


Diria que vaig començar com a periodista, que és en realitat dir que vaig començar com a observadora amb especial interès per les manifestacions culturals, sobretot les arts visuals. Amb el temps, s’ha anat eixamplant el camp dels meus interessos fins a tenir una visió més global de la cultura.

El fet d’observar, explicar i fer-me una opinió durant molts anys de les manifestacions culturals i també (i especialment) de les polítiques culturals pens que em va ajudar molt a afrontar la tasca de gestora. El de l’observació és el camp primer que s’ha de llaurar durant molt de temps per poder sembrar després. Per ventura un dels grans mals que pateix la gestió de la cultura és que sovint està en mans de persones que ni han observat, ni han dedicat el temps a formar-se un criteri. Si ja t’equivoques en la gestió després de passar un llarg aprenentatge previ, pensem quines possibilitats tenen d’errar els qui assumeixen aquesta responsabilitat des de la ignorància més absoluta.
Pel que fa a l’educació, és com la cultura i indestriable d’aquesta. El periodisme i la gestió cultural tenen una responsabilitat immensa en l’educació de la societat per a la qual treballen.   


De la teva faceta com a directora de museu, destacaries algun projecte concret o acció que tengués en compte, en especial, la vinculació entre educació i art?

Encara que no l’iniciés jo, sinó Aina Bauzà com a responsable d’educació d’Es Baluard un temps abans que jo assumís la direcció del museu, sí que vaig fer tot el possible per impulsar-lo, donar-lo a conèixer i reforçar-lo. Em referesc al programa educatiu “Cartografiem-nos”, un projecte treballa durant tot un curs amb una escola en el nivell d’alumnes d'11-12 anys, més o menys, i preferentment d’escoles situades a barriades amb una forta presència d’immigració. L’equip d’Educació d’Es Baluard provoca en els alumnes l’observació i el coneixement de l’entorn de l’escola, la seva barriada, els alumnes entrevisten a la gent gran i als nouvinguts, recorren els carrers, estudien el barri i la seva història i se’n formen una opinió. També se’ls donen exemples de com els artistes han interpretat o han dit la seva sobre el propi entorn, des de l’admiració o des d’un posicionament crític. Finalment, els alumnes estan preparats per dir-hi també la seva i fer un treball sobre el propi barri, per millorar-lo, per aportar-hi informació o el que decideixen. S’han fet treballs fantàstics, com el dels alumnes de l’escola de La Soledat que decidiren fer un projecte per millorar la plaça on es troba l’escola. Varen fer una maqueta dins una maleta i se la presentaren a la batlessa Aina Calvo. La plaça, que estava realment degradada,  es va rehabilitar tenint en compte algunes de les aportacions dels nins i nines del “Cartografiem-nos”. És un projecte que s’hauria de fer a totes les escoles com a vehicle d’integració, d’aprendre a observar el teu entorn i a posicionar-te.  



...crec que els museus han de treballar per no perdre la seva essència


Algunes persones veuen els museus com a llocs allunyats de la seva realitat. Què creus que es pot fer per acostar el món artístic a tota la població? Hi poden contribuir, els mitjans? De quina manera?


Crec que els museus han fet moltes passes en aquest sentit, sobretot en la darrera dècada o dècada i mitja. De ser aquells temples de la custòdia del patrimoni artístic, llocs reverencials i que semblaven només per a una minoria o per a una elit, s’han obert molt, s’han dinamitzat i, en bona mesura han aconseguit que el gruix de la societat els perdi la por. També crec que ha estat essencial el fet que hagin o estiguin interactuant amb moltes de les capes de la societat, amb programes destinats a la gent gran, a les escoles, als malalts mentals, als estudiosos de l’art, als reclusos, al professorat, etcètera, etcètera. Així mateix, afortunadament també han obert el ventall dels seus interessos i han contribuït a la interacció de tots els llenguatges artístics. Tot això ha enriquit la societat, sens dubte. És clar que sempre hi ha el perill de la banalització de l’art, i en aquest sentit d’evitar-ho i que no s’arribi a uns límits que siguin contraproduents pens que és on s’ha de treballar ara.

En aquests moments, crec que els museus han de treballar per no perdre la seva essència, mentre que s’han d’aprofitar els nombrosos canals, més col·lectius que no individuals, que han sorgit en els darrers anys com a vehiculadors de les manifestacions artístiques. I els mitjans de comunicació hi hem de ser o hi hauríem de ser per informar-ne, per difondre-ho, però també i sobretot per donar elements que contribueixin a la reflexió i a un debat que, com sempre, és del tot necessari.  





jueves, 7 de enero de 2016

CONVERSA con FERNANDO GÓMEZ DE LA CUESTA castellano/català


"Somos lo que somos gracias a una serie de características inalienables, una de las cuales es la pulsión esencial para crear".

"Las propuestas continúan creciendo en profundidad conceptual y considero que la aportación textual y crítica es muy importante para completar, estimular y debatir sobre el objeto de investigación de cada proyecto".

Licenciado en Derecho y en Historia del Arte, Gómez de la Cuesta es crítico y comisario independiente de arte contemporáneo. "Cómplice es aquel que le ayuda a ser como sois", decía el escritor Joan Fuster, y Gómez de la Cuesta trabaja con los artistas desde esta complicidad auténtica que sólo se encuentra en quien desarrolla su trabajo con un cuidado excepcional. Hace más de 10 años que es cómplice de los artistas, en proyectos sólidos y diversos como Gritar, Camera Obscura, Tabula Rasa, (HIPER)Vincles, Zona Cero o High Society, entre muchos otros. En la conversación, acompaña las palabras como los artistas, con precisión y respeto.


¿Qué es un comisario? ¿Cómo se relaciona con la figura del artista?

Esta es una pregunta compleja. Para empezar hay muchos contextos en los que un comisario desarrolla su tarea, diferentes proyectos con diferentes contenidos y objetivos que hacen que se modifiquen las funciones concretas que se han de ejercer, a veces la iniciativa parte de ti, en otras ocasiones las propuestas surgen de otro modo, los casos son muy variados ...
La etimología latina de la palabra curador incluye acepciones como cuidar, curar y adecuar, pero también otros como dirigir, es evidente que un comisario atiende las tareas de mediación, de coordinación y de montaje, de dirección y de asistencia de los diferentes agentes que participan, pero no sólo eso, también debe trascender estas funciones realizando una contribución intelectual aplicada al proyecto en su génesis y en su desarrollo. Una aportación de contenidos que a veces no se efectúa con la profundidad y el rigor que debería hacer, dando más importancia a lo organizativo que a lo conceptual o, incluso, estando más pendientes de figurar, aparentar o estar a la moda, que aportar, profundizar y crecer.


Una de las tareas del comisario es abrir redes de colaboración con muchos otros agentes que también pueden intervenir y aportar.




Barenblit en su texto "La construcción del discurso. El trabajo de los curadores de arte contemporáneo" señala que el comisario debe realizar y trascender todas estas tareas organizativas para ser también el responsable de la concepción teórica del proyecto y de su implementación en un espacio expositivo. Digamos que esta contribución intelectual podría ser una diferencia esencial entre un coordinador de exposiciones y un comisario. El curador conceptualiza y formaliza exposiciones, crea o detecta el marco que justifica la propuesta, ya sea una exposición de tesis, una visión retrospectiva o el desarrollo de un proyecto individual de un artista ... Para ello define, localiza y selecciona los objetos artísticos y extra-artísticos, los documentos, los elementos materiales o inmateriales, que soportan el discurso y que lo cohesionan, además planifica y supervisa la instalación y el montaje de los dispositivos en base a lo que se quiere contar y cómo se quiere explicar, debe coordinar todos los aspectos de la exposición aunque sea de manera indirecta, ya que una de las tareas del comisario es abrir redes de colaboración con muchos otros agentes que también pueden intervenir y aportar.
Me gusta cuando Obrist en su "Breve historia del comisariado" dice que Szeemann, uno de los padres del comisariado actual, era archivero, montador de arte, jefe de prensa, contable y, sobre todo, cómplice de los artistas. Esta polivalencia creo que define bien la figura del curador, pero me interesa especialmente este último elemento de carácter emocional que, de alguna manera, comienza a contestar la segunda parte de la pregunta sobre cómo se relaciona el comisario con el artista: pienso que esta implicación cómplice entre artista y comisario es fundamental y cuando se establecen este tipo de relaciones es cuando surgen los mejores proyectos. Sin embargo no hay que olvidar que Obrist enseguida añade que las propuestas de Szeemann manifiestan una energía sin límites para la investigación y un saber enciclopédico, no sólo sobre arte contemporáneo, sino también sobre acontecimientos sociales e históricos. Szeemann tenía unas capacidades extraordinarias, sin duda, pero creo que la unión de esta implicación sentimental y de esta aportación intelectual es la combinación necesaria para que las propuestas se desarrollen haciendo crecer a todos los agentes que intervienen, desde la figura esencial del artista y su obra, de los que el comisario debe cuidar con preferencia, hasta el público que recibe el proyecto.


¿Cuáles son los mecanismos que actualmente sirven para legitimar una obra de arte?

La verdad es que no me preocupa demasiado la legitimación de la obra de arte como tal, ni cuáles son los mecanismos para que esto ocurra. Pienso que en primera instancia son los artistas los que deciden qué es arte y, a partir de ahí, se puede abrir todo un campo de combinaciones donde el arte y lo externo concurren. No creo en criterios absolutos, así que entiendo que estas cuestiones dependen del contexto de decisión, de la definición de arte con la que estemos trabajando y del nivel intenso o extenso que queramos aplicar. Ya he comentado en alguna ocasión que en sectores tan especializados como el nuestro, los que "deciden" los criterios de acceso al mismo son los propios integrantes del sistema, estos códigos los marcan los agentes que ya están insertados en su propia estructura: artistas, comisarios, críticos, galeristas, coleccionistas, instituciones ... Sin embargo, todo esto puede hacer que se confunda esta legitimación sobre la que me pedís, con el acceso al mercado a determinadas instituciones que, por sí mismas, se consideran legitimadoras.


El comisario, como principal mediador entre todos los participantes de este proceso, debe tener cuidado de generar y fomentar esta comunicación, esta transmisión de conocimiento y de experiencia, para que se convierta en una enseñanza mutua y con continuidad.


¿Qué acto pedagógico hay detrás de la figura de un comisario?

El trabajo del comisario está llena de gestos y muchos de ellos tienen un componente pedagógico, en ocasiones son evidentes y en otras menos, a veces son el objetivo principal ya veces surgen de una manera secundaria. Lo que si me parece claro es que los itinerarios que se establecen deberían procurar un aprendizaje para todos los agentes que intervienen y para el público que conoce del proyecto. El comisario, como principal mediador entre todos los participantes de este proceso, debe tener cuidado de generar y fomentar esta comunicación, esta transmisión de conocimiento y de experiencia, para que se convierta en una enseñanza mutua y con continuidad.



Si le preguntamos a un niño que es un comisario de arte, ¿qué crees que nos diría?

Bueno, soy padre, así que hace un tiempo decidí hablar con mi hijo mayor sobre mi profesión, él tenía 6 o 7 años y empecé con una pregunta similar a esta que me haces. Quizás sea poco significativo porque mi hijo ya tenía una conciencia aproximada de aquello a lo que se dedicaba su padre, habíamos comentado algo, me había acompañado a algún montaje, inauguración o presentación, pero nunca nos habíamos parado a hablar de mi trabajo en concreto. Fue curioso porque en su respuesta me resumió lo que veía que yo hacía y que, en muchas ocasiones, entraba en colisión con el tiempo que le podía dedicar a él. Me dijo que yo colocaba las piezas, se las contaba a la gente y escribía. De todos modos, como ya he dicho, no creo que sirva como ejemplo de nada, ya que el "sujeto de la prueba" tenía un conocimiento a priori del asunto. Lo que si que deja en evidencia vuestra pregunta y la respuesta que intuyo que se produciría en la mayoría de los casos, es la vergonzante falta de presencia de todo lo vinculado con la creación en los itinerarios formativos de nuestros hijos, en los planes de estudios de nuestro país no se da valor a nada que tenga que ver con el arte, a pesar de su importancia y a pesar de ser una cualidad consustancial al ser humano.


¿Cuál podría ser la visión de un comisario para acercar el arte contemporáneo a la escuela?

Pienso en muchas opciones, pero creo que la más evidente debe ser procurar aproximaciones y articular discursos pedagógicos sobre las diferentes manifestaciones del arte contemporáneo, apropiadas y acomodadas a los niveles de los diversos interlocutores, hacerlas accesibles e interesantes desde el conocimiento y el rigor. Nosotros somos los profesionales, las personas adecuadas y preparadas para transmitir este conocimiento. Debemos ser realistas, la creación actual más innovadora nunca tendrá un público amplio, pero sólo desde la formación, desde el inicio de los itinerarios educativos, lograremos consolidar sucesivas generaciones de personas formadas, masas críticas que puedan tener interés en la creación contemporánea.



Para mi, lo que resulta evidente, es que cuando un comisario desarrolla bien su función se convierte en una aportación muy importante e interesante para cualquier proyecto.



Kaprow en el libro "La educación del des-artista" cita: "Los no-artistas que ahora habitan el globo, que siguen creyendo que son parte de la antigua iglesia del arte podrían pensar con lo no satisfactorio de su posición y como abandonando la fe, pueden dirigir sus dones hacia quien pueda emplearlos: o sea, todo el mundo. (...) Podrían entonces prepararse para ocupar papeles constructivos en la educación pública, elemental y secundaria ". ¿Estás de acuerdo con esta afirmación?

La cita de Kaprow está insertada en su propio discurso, me resulta difícil "estar de acuerdo o no" con una afirmación de estas características. Conectando con Kaprow y su voluntad de integrar arte y vida, pienso en la importancia que debe tener el artista en la acción y en la construcción social, lo considero un agente esencial con capacidades y sensibilidades extraordinarias, necesarias para abrir y profundizar vías de conocimiento y, por supuesto, para hacerlas llegar a la gente. Por eso creo que su papel en la educación debería ser más importante que el que ahora mismo tiene y que es prácticamente inexistente. Estamos desperdiciando talentos y vías interesantes por un exceso de encorsetamiento, de norma y de homogenización en nuestro sistema educativo. También sería interesante comentar, al hilo de la frase de Kaprow, la consideración social de los profesores en nuestro país, profesionales que tienen uno de los cometidos más trascendentes que puedo pensar y que, sin embargo, no tienen un reconocimiento para la importancia de su función.
      
¿Qué artistas crees que compartirían la noción de artista-educador?

Como hemos comentado, partimos de un sistema formativo deficitario, educaciones primarias y medias donde se desprecia todo lo que tenga que ver con el arte en general y con la creación contemporánea en particular, pero donde tampoco se incentiva el espíritu crítico ni la toma de partido. Creo que, de una manera u otra, todo artista y su producción tienen cierto componente formativo. El arte debe ser un espacio de resistencia y de creación, debe llevar implícito una toma de posición y un espíritu crítico. Pienso que esta es una de las principales aportaciones que un artista puede hacer: ayudar a formar una masa crítica. Hoy por hoy no puedo concebir la existencia de un arte inocuo realizado por artistas indolentes.


La consideración social de los profesores en nuestro país, profesionales que tienen uno de los cometidos más trascendentes que puedo pensar y que, sin embargo, no tienen un reconocimiento para la importancia de su función.



¿Es necesaria la figura de un comisario actualmente?

Como hemos comentado antes, la función del comisario es bastante poliédrica, está llena de matices, de puntos de conexión, de experiencia y de conocimiento, pero también de heterogeneidad y de multidisciplinariedad, además el comisario aparece como parte de un equipo. Yo creo que la figura del comisario cubre unas funciones muy necesarias en el desarrollo de determinados proyectos, lo que no quiere decir que este rol sea indispensable ni que todos los proyectos deban ser comisariados. Para mí, lo que resulta evidente, es que cuando un comisario desarrolla bien su función se convierte en una aportación muy importante e interesante para cualquier proyecto.


¿Qué le aporta el curador al artista?

De manera preliminar se puede decir que le aporta un punto de vista diferente y otro de conocimiento y experiencia que creo que es muy útil a la hora de la construcción de la propuesta. Como señalaba antes creo que hay diferentes tipos de proyectos que surgen del trabajo de un conjunto de personas, más o menos amplio, según cada investigación concreta. La figura esencial es el artista y su creación, ellos son los protagonistas de todo este proceso que se acaba formalizando, en la mayoría de ocasiones pero no exclusivamente, en una exposición. Pienso que esto es un criterio que no se debe perder de vista en todo este camino, creo que el comisario debe coordinar, asesorar y asistir al artista, siempre desde el diálogo íntimo que constituye el desarrollo de una propuesta, una aportación que contribuya a la mejora del proyecto en todas las vertientes posibles.

Para finalizar le pedimos a Fernando Gómez de la Cuesta que nos haga un esquema de la relación entre comisariato  arte y educación. Esta es su visión:






------------------------------------------------------------------------------------------------------------

CONVERSA amb FERNANDO GÓMEZ DE LA CUESTA en català



"Som el que som gràcies a una sèrie de característiques inalienables, una de les quals és la pulsió essencial per crear"

"Les propostes continuen creixent en profunditat conceptual i considero que l'aportació textual i crítica és molt important per completar, estimular i debatre sobre l'objecte d'investigació de cada projecte".


Llicenciat en Dret i en Història de l'Art, Gómez de la Cuesta és crític i comissari independent d'art contemporani. "Còmplice és aquell qui us ajuda a ser com sou", deia l'escriptor Joan Fuster, i Gómez de la Cuesta treballa amb els artistes des d'aquesta complicitat autèntica que només es troba en qui desenvolupa la seva feina amb una cura excepcional. Fa més de 10 anys que és còmplice dels artistes, en projectes sòlids i diversos com ara CRIdA, Camera Obscura, Tabula Rasa, (HIPER)vincles, Zona Zero o High Society, entre molts altres. En la conversa, acompanya les paraules com als artistes, amb precisió i respecte. 

Què és un comissari d'art i com es relaciona amb la figura de l'artista?

Aquesta pregunta és complexa. Per començar, hi ha molts de contextos en què un comissari desenvolupa la seva tasca, diferents projectes amb continguts i objectius diversos que fan que es modifiquin les funcions concretes que s'han d'exercir. De vegades la iniciativa parteix de tu, en altres ocasions les propostes sorgeixen d'una altra manera, els casos són molt variats... L'etimologia llatina de la paraula curador inclou accepcions com 'cuidar', 'curar' i 'adequar', però també d’altres, com dirigir. És evident que un comissari ha d'atendre les tasques de mediació, de coordinació i de muntatge, de direcció i d'assistència dels diferents agents que hi participen, però no només això, també ha de transcendir aquestes funcions realitzant una contribució intel·lectual aplicada al projecte en la seva gènesi i en el seu desenvolupament. Una aportació de continguts que, de vegades, no s'efectua amb la profunditat i el rigor que s'hauria de fer, ja que es dóna més importància a allò organitzatiu que no a allò conceptual o, fins i tot, s'arriba a estar més pendents de figurar, aparentar o estar a la moda, que d'aportar, aprofundir i créixer.


Una de les tasques del comissari és obrir xarxes de col·laboració amb molts d’altres agents que també poden intervenir i aportar.


Barenblit, en el seu text "La construcción del discurso. El trabajo de los curadores de arte contemporáneo”, assenyala que el comissari ha de realitzar i transcendir totes aquestes tasques organitzatives per ser també el responsable, almenys en una part substancial,  de la concepció teòrica del projecte i de la seva implementació en un espai expositiu. Aquesta contribució intel·lectual podria ser una diferència essencial entre un coordinador d'exposicions i un comissari. El curador conceptualitza i formalitza exposicions, crea o detecta el marc que justifica la proposta, ja sigui una exposició de tesi, una visió retrospectiva o el desenvolupament d'un projecte individual d'un artista... Per a això defineix, localitza i selecciona els objectes artístics i extraartístics, els documents, els elements materials o immaterials, que suporten el discurs i que el cohesionen. A més, planifica i supervisa la instal·lació i el muntatge dels dispositius en funció del que es vol contar i de com es vol explicar. Ha de coordinar tots els aspectes de l'exposició malgrat que sigui de manera indirecta, ja que una de les tasques del comissari és obrir xarxes de col·laboració amb molts d’altres agents que també poden intervenir i aportar.

M'agrada quan Obrist, en la seva “Breve historia del comisariado”, diu que Szeemann, un dels pares del comissariat actual, era arxiver, muntador d'art, cap de premsa, comptable i, sobretot, còmplice dels artistes. Aquesta polivalència crec que defineix bé la figura del curador, però m'interessa especialment aquest últim element de caràcter emocional que, d'alguna manera, comença a contestar la segona part de la vostra pregunta sobre com es relaciona el comissari amb l'artista: penso que aquesta implicació còmplice entre artista i comissari és fonamental i quan s'estableixen aquest tipus de relacions és quan sorgeixen els millors projectes. No obstant això, no cal oblidar que Obrist de seguida afegeix que les propostes de Szeemann manifesten una energia sense límits per a la investigació i un saber enciclopèdic, no només sobre art contemporani, sinó també sobre esdeveniments socials i històrics. Szeemann tenia unes capacitats extraordinàries, sens dubte, però crec que la unió d'aquesta implicació sentimental i d'aquesta aportació intel·lectual és la combinació necessària perquè les propostes es desenvolupin fent créixer a tots els agents que hi intervenen: des de la figura essencial de l'artista i la seva obra, dels quals el comissari ha de tenir cura amb preferència, fins al públic, que rep el projecte.

Ens pots explicar els mecanismes que actualment serveixen per legitimar una obra d'art?

La veritat és que no em preocupa gaire la legitimació de l'obra d'art com a tal, ni quins són els mecanismes perquè això passi. Penso que en primera instància són els artistes els que decideixen què és art i, a partir d'aquí, es pot obrir tot un camp de combinacions on l'art i allò extern concorren. No crec en criteris absoluts, així que entenc que aquestes qüestions depenen del context de decisió, de la definició d'art amb la qual estiguem treballant i del nivell intens o extens que vulguem aplicar. Ja he comentat en alguna ocasió que en sectors tan especialitzats com el nostre, els que "decideixen" els criteris d'accés són els mateixos integrants del sistema. Aquests codis els marquen els agents que ja estan inserits en la seva pròpia estructura: artistes, comissaris, crítics, galeristes, col·leccionistes, institucions... Això no obstant, tot això pot fer que es confongui una certa "legitimació sectorial" de l'art amb l’accés al mercat o a determinades institucions que, per si mateixes, es consideren legitimadores.


El comissari, com a principal mediador entre tots els participants d'aquest procés, ha de tenir cura de generar i fomentar aquesta comunicació, aquesta transmissió de coneixement i d'experiència, perquè es converteixi en un ensenyament mutu i amb continuïtat.


Quin acte pedagògic hi ha darrere de la figura d'un comissari?

La feina del comissari és plena de gestos i molts tenen un component pedagògic, en ocasions són evidents i en altres, menys. De vegades són l'objectiu principal i de vegades sorgeixen d'una manera secundària. El que sí em sembla clar és que els itineraris que s'estableixen haurien de procurar un aprenentatge per a tots els agents que intervenen i per al públic que coneix el projecte. El comissari, com a principal mediador entre tots els participants d'aquest procés, ha de tenir cura de generar i fomentar aquesta comunicació, aquesta transmissió de coneixement i d'experiència, perquè es converteixi en un ensenyament mutu i amb continuïtat.



Si li demanam a un nin què és un comissari d'art, què creus que ens diria?

Bé, sóc pare, així que fa un temps vaig decidir parlar amb el meu fill gran sobre la meva professió: ell tenia 6 o 7 anys i vaig començar amb una pregunta semblant a aquesta que em feu. Potser sigui poc significatiu perquè el meu fill ja tenia una consciència aproximada d’allò a què es dedicava el seu pare. Havíem comentat alguna cosa, m'havia acompanyat a qualque muntatge, inauguració o presentació, però mai ens havíem aturat a parlar de la meva feina, en concret. Va ser curiós, perquè en la seva resposta em va resumir el que veia que jo feia i que, en moltes ocasions, entrava en col·lisió amb el temps que li podia dedicar a ell. Em va dir que jo feia feina per a museus i galeries, amb artistes, que col·locava les peces, les explicava a la gent i escrivia. De tota manera, com ja he dit, no crec que serveixi com a exemple de res, ja que el "subjecte de la prova", el meu fill, tenia un coneixement a priori de l'assumpte. El que sí que deixa en evidència la vostra pregunta i la resposta que intueixo que es produiria en la majoria dels casos, és la vergonyosa manca de presència de tot el que està vinculat amb la creació en els itineraris formatius dels nostres fills, en els plans d'estudis del nostre país no es posa en valor res que tingui a veure amb l'art, malgrat la seva importància i malgrat ser una qualitat consubstancial a l'ésser humà.

Quina podria ser la visió d'un comissari per acostar l'art contemporani a l'escola?

Penso en moltes opcions, però crec que la més evident ha de ser procurar aproximacions i articular discursos pedagògics sobre les diferents manifestacions de l'art contemporani, apropiades i acomodades als nivells dels diversos interlocutors, fer-les accessibles i interessants des del coneixement i el rigor. Nosaltres som els professionals, les persones adequades i preparades per transmetre aquest coneixement. De tota manera, hem de ser realistes: la creació actual més innovadora mai tindrà un públic ampli, però només des de la formació, des de l'inici dels itineraris educatius, aconseguirem consolidar successives generacions de persones formades, masses crítiques que puguin tenir interès en la creació contemporània.



Per a mi, el que resulta evident, és que quan un comissari desenvolupa bé la seva funció esdevé una aportació molt important i interessant per a qualsevol projecte.

Kaprow, al llibre La educación del des-artista, cita: "Els no-artistes que ara habiten el globus, que segueixen creient que són part de l'antiga església de l'art, podrien pensar amb el que té de satisfactori el seu lloc i com, abandonant la fe, poden dirigir els seus dons cap a qui pugui emprar-los, o sigui, tothom, el món sencer. (...) Podrien, llavors, preparar-se per ocupar papers constructius en l'educació pública, elemental i secundària". Estàs d'acord, amb aquesta afirmació?

La cita de Kaprow està inserida en el seu propi discurs. Em resulta difícil "estar d'acord o no" amb una afirmació d'aquestes característiques. Connectant amb Kaprow i la seva voluntat d'integrar art i vida, penso en la importància que ha de tenir l'artista en l'acció i en la construcció social: el considero un agent essencial amb capacitats i sensibilitats extraordinàries, necessàries per obrir i aprofundir vies de coneixement i, per descomptat, per fer-les arribar a la gent. Per això crec que el seu paper en l'educació hauria de ser més important que el que ara mateix té i que és pràcticament inexistent. Estam desaprofitant talents i vies interessants per un excés d’encotillament, de norma i d'homogenització en el nostre sistema educatiu. També seria interessant comentar, al fil de la frase de Kaprow, la consideració social dels professors al nostre país, professionals que tenen una de les comeses més transcendents que puc pensar i que, malgrat això, no tenen un reconeixement equivalent a la importància de la seva fundió.

Quins artistes creus que compartirien la noció d'arista-educador?

Com hem comentat, partim d'un sistema formatiu deficitari, educacions primàries i mitjanes on es menysprea tot el que té a veure amb l'art en general i amb la creació contemporània, en particular, però on tampoc s'incentiva l'esperit crític ni la presa de partit. Crec que, d'una manera o altra, tot artista i la seva producció poden tenir un component formatiu. L'art ha de ser un espai de resistència i de creació, ha de portar implícit una presa de posició i un esperit crític. Penso que aquesta és una de les principals aportacions que un artista pot fer: ajudar a formar una massa crítica. Ara per ara no puc concebre l'existència d'un art innocu realitzat per artistes indolents.


La consideració social dels professors al nostre país, professionals que tenen una de les comeses més transcendents que puc pensar i que, malgrat això, no tenen un reconeixement parell a la importància de la seva funció.


I si col·loquem un artista en residència en una escola?

Em sembla una idea molt bona. S'ha de veure com es desenvolupa l'artista en aquest context i, sobretot, com aquest context accepta l'artista. Penso en un sistema on el docent pugui col·laborar en la formació dels alumnes, dins una retroalimentació mútua, amb figures com el mateix artista, curadors o col·lectius com el vostre. Crec que podria ser un procés fructífer sempre que les estructures, el seu pes, la seva falta de flexibilitat i immobilisme, no acabessin ofegant la nova perspectiva, llibertat i creativitat que suposaria la inclusió de creadors en els engranatges de la institució educativa. Potser seria aquesta rigidesa de les estructures educatives el primer que s'hauria de revisar. En l'experiència que vaig tenir al costat de Pau Waelder comissariant CRIdA, la residència d'artistes de l'Ajuntament de Palma, cap el 2011, van ser aquestes "estructures superiors" les que van acabar condicionant un projecte que implicava la realització d'intervencions artístiques per part dels residents perquè s'integressin en el mateix teixit urbà: una aportació interessant per part dels creadors a la ciutat que els acollia, mentre es generava un circuit d'intervencions contemporànies. No obstant això, la rigidesa de la burocràcia i l'escassa flexibilitat del sistema institucional va acabar impedint que les aportacions per part dels artistes residents fossin més nombroses i intenses.


És necessària la figura d'un comissari, actualment?

Com hem comentat abans, la funció del comissari és força polièdrica, està plena de matisos, de punts de connexió, d'experiència i de coneixement, però també d'heterogeneïtat i de multidisciplinarietat; a més, el comissari apareix com a part d'un equip. El comissariat és un procés de negociació i empatia, cerques el millor per a l'artista i la seva obra. Jo crec que la figura del comissari cobreix unes funcions molt necessàries en el desenvolupament de determinats projectes, cosa que no vol dir que aquest rol sigui indispensable ni que tots els projectes hagin de ser comissariats. Per a mi el que resulta evident és que, quan un comissari desenvolupa bé la seva funció, esdevé una aportació molt important i interessant per a qualsevol projecte.


Què li aporta el curador a l'artista?

De manera preliminar es pot dir que li aporta un punt de vista diferent i un altre coneixement i experiència que crec que és molt útil a l'hora de la construcció de la proposta. Com assenyalava abans, crec que hi ha molts tipus de projectes que sorgeixen del treball d'un conjunt de persones, més o menys ampli, segons cada investigació concreta. La figura essencial és l'artista i la seva creació, ells són els protagonistes de tot aquest procés que s'acaba formalitzant, en la majoria d'ocasions, però no exclusivament, en una exposició. Penso que això és un criteri que no s'ha de perdre de vista en tot aquest camí. Crec que el comissari ha de coordinar, assessorar i assistir a l'artista, sempre des del diàleg íntim que constitueix el desenvolupament d'una proposta, una aportació que contribueixi a la millora del projecte en tots els vessants possibles i que, a més, permeti a l'artista concentrar-se en el que de debò importa: la seva creació.

Per acabar li demanem a Fernando Gómez de la Cuesta que ens faci un esquema de la relació entre comissariat, art i educació. Aquesta és la seva visió: